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Cómo eliminar carbono de la atmósfera de forma neta y permanente: BECCS y otros métodos

Reducir la concentración neta de CO2 en la atmósfera es el objetivo de los métodos conocidos como CDR (carbon dioxide removal). Estos métodos van un paso más allá de la reducción de emisiones logradas por un menor uso de combustibles fósiles, pues al eliminar CO2 neto de la atmósfera contribuyen directamente a revertir el calentamiento global. Uno de los usos más relevantes de los sistemas CDR es compensar las emisiones de gases de efecto invernadero de sectores que no pueden descarbonizarse por completo, o que tardarán mucho en hacerlo.

Existen tres caminos para eliminar emisiones de carbono de forma neta: el almacenamiento geológico permanente, el almacenamiento permanente en objetos y los sumideros naturales de carbono. Estos métodos se encuentran en diferentes etapas de desarrollo; algunos incluso no se han probado aún a escala industrial.

Bioenergía y otras opciones con almacenamiento geológico permanente

En la actualidad se están desarrollando tecnologías para capturar el CO2 producido en procesos industriales o directamente del aire para luego almacenarlo bajo tierra.

El uso de la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) puede retirar de la atmósfera volúmenes significativos de CO2 de forma permanente.

En el ciclo biogénico natural del CO2, las plantas y árboles absorben CO2 atmosférico a medida que crecen, acumulando biomasa en sus troncos. Si esta biomasa se quema para producir bioenergía, por ejemplo, para calefacción, el CO2 se libera de nuevo a la atmósfera creando así un ciclo neutro en carbono.

Pero si el CO2 liberado en la producción de bioenergía se captura antes de que llegue a la atmósfera y se almacena en formaciones geológicas muy profundas durante largos periodos de tiempo, superiores a 1000 años, el efecto es una reducción neta de CO2 en la atmósfera.

El BIOCHAR, una sustancia similar al carbón procedente del tratamiento termoquímico de la biomasa (como carbonización, gasificación, torrefacción o pirólisis), también se puede utilizar para almacenar carbono a largo plazo, bien enterrado en capas profundas o, más comúnmente, combinado con la cubierta superficial de suelo agrícola, lo que mejora su capacidad de retención de agua y de nutrientes y donde puede mantener el 50-70% del carbono que contiene por largo tiempo.

Por otra parte, la captura directa de carbono del aire y almacenamiento (DACCS - direct air carbon capture and storage) consiste en filtrar y eliminar las emisiones de CO2 directamente del aire ambiental por distintos métodos, pero aún se encuentra en desarrollo.

El almacenamiento geológico es a veces objeto de controversia, pero un reciente estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, ha mostrado el bajo riesgo de escape que supondría la inyección de toneladas de carbono en el subsuelo, que podrían permanecer a más de 1000 metros de profundidad durante millones de años.

Almacenamiento permanente en objetos

También existe la posibilidad de capturar y almacenar el carbono en objetos físicos que se pueden utilizar, por ejemplo, directamente en el sector de la construcción - como la madera- o para elaborar ladrillos u otros elementos en la industria del cemento.

Un ejemplo es la madera contralaminada, material de construcción promovido por la asociación sueca de propietarios de bosques, Södra, que puede reducir las emisiones de carbono hasta en un 80 % en comparación con un marco similar de hormigón.

Sumideros naturales de carbono o carbon farming

En este caso, la eliminación del carbono de la atmósfera se logra fijándolo en el material vegetal, por ejemplo, plantando nuevos árboles o repoblando en lugares donde ya existían masas arboladas. La gestión forestal sostenible y actuaciones que mejoren la adaptación de los bosques al cambio climático o prácticas de agrosilvicultura que combinen en un mismo terreno árboles o arbustos con cultivos o sistemas de producción ganadera también están contemplados como sumideros de carbono.

De esta manera se puede mejorar la biodiversidad y proteger el suelo, aunque el método no está exento de riesgos: por ejemplo, los bosques están expuestos a factores de riesgo como incendios o cambios en la gestión forestal que podrían devolver el CO2 a la atmósfera antes de lo previsto.

¿Qué pasa con los sistemas de captura del carbono procedente de emisiones fósiles?

Por último, destacar que los sistemas para capturar y/o reutilizar el carbono -CCS, CCU y CCUS (carbon capture and storage, carbon capture and usage y carbon capture, usage and storage)- ligados a la producción de combustibles fósiles o a una producción industrial que emita dióxido de carbono de origen fósil no están contemplados en el esquema de certificación propuesto por la Comisión, ya que solo consiguen mantener los niveles de emisión actuales y no una retirada neta de CO2 de la atmósfera.

En qué fase de desarrollo se encuentra BECCS en el mundo

La central de cogeneración y red de calor con biomasa de 375 MW de Stockholm Exergi en Estocolmo, Suecia, cuenta desde 2019 con una planta piloto de captura de carbono, una de las primeras del mundo.

En 2026, la compañía espera estar capturando 800.000 toneladas de CO2 al año y llegar incluso a los 2 millones de toneladas capturadas si se procesan las emisiones de sus plantas “waste to energy”.

Según Johan Börje, responsable de la planta piloto, “el método BECCS es más rentable que otras alternativas para reducir el dióxido de carbono, pero los costos de implementación de la tecnología en una planta son altos.” En su opinión, “es necesario actualizar la regulación y contar con nuevos instrumentos económicos para permitir la creación de grandes sumideros de carbono”.

Para financiar la construcción de la planta, Stockholm Exergi ha accedido a fondos del Fondo Europeo de Innovación, a subvenciones del gobierno sueco a través de convocatorias públicas y ha comerciado en el mercado voluntario del carbono.

En Reino Unido, Drax cuenta con dos instalaciones piloto de bioenergía con captura de carbono en su planta con biomasa en North Yorkshire, la mayor central eléctrica del país, y avanza en su proyecto de construir una planta BECCS a escala comercial en 2027 y otra en 2030.

En España, en junio de 2023, se presentó el proyecto “La Robla Green”, que prevé la construcción de una central eléctrica con biomasa con captura y almacenamiento de CO2 y de la mayor planta de e-metanol verde de Europa, en la provincia de León.

Captura y uso del carbono de la bioenergía

Otra alternativa es el BECCU o bioenergía con captura y utilización de CO2 para producir bienes neutros en carbono utilizando electricidad renovable como hidrocarburos renovables sintéticos (electrocombustibles o E-fuels), químicos plataforma para plásticos renovables u otros productos.

Flotas navieras, aviación y finalmente el transporte por carretera irán incorporando e-fuels mezclados con combustibles fósiles y con biocarburantes conforme a su hoja de ruta.

En Soria, la central bioléctrica de Garray, propiedad de nuestro asociado ENSO Energy, cuenta con una planta de CCU operada junto con su socio Carburos Metálicos, donde se separa CO2 para uso en alimentación y fabricar E-fuels.

 

Asociación Española de la Biomasa