Hablar de eficiencia energética es hablar de eficiencia económica para las familias

sábado 5 de marzo, 2016

Javier Díaz, Presidente de AVEBIOM, la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa, llama la atención en el “Día Mundial de la Eficiencia Energética”, sobre la necesidad de abordar una reconversión energética en las ciudades, para mejorar e impulsar un nuevo modelo que no dependa de las fluctuaciones mundiales de los precios del petróleo y del gas, que deje el valor añadido en nuestro país, genere empleo local y que facilite, sobre todo, el ahorro de las familias.

Es un hecho que las ciudades deben ser cada vez más eficientes y sostenibles, en el uso de la energía, para ofrecer una buena calidad de vida a los ciudadanos que viven en ellas y es por ello, desde AVEBIOM, entendemos que es obligación de todos, administraciones y ciudadanos, conseguir y apostar por un mundo mejor para las futuras generaciones.

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2), en España, se incrementaron en 2015 un 4% respecto a 2014 debido, en parte, a la falta de apoyo político a las energías renovables, lo que nos ha llevado a consumir más combustibles fósiles, principalmente carbón, para generar energía eléctrica, según el informe sobre el cambio climático en España elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad.

El reciente Acuerdo de la Cumbre del Clima de París, lanza a todos los países, un claro mensaje: tenemos que cambiar el modelo económico, el modelo de desarrollo y el modelo energético.

Las energías renovables, que en España tenemos en cantidad y en calidad, deben convertirse en sustituto de las energías fósiles, que hoy en día siguen siendo las principales protagonistas de la generación de energía en nuestro país y son altamente contaminantes, y que además no son capaces de generar el empleo local que genera “lo nuestro, lo de aquí”.

El desarrollo de la utilización de la biomasa para generar energía térmica en España podría permitirnos evitar la emisión de más de 5 millones de toneladas de CO2, en el año 2020, además de la creación de 12.000 empleos en el sector forestal y la reducción en la importación de más de 25 millones de barriles de petróleo. Además, con la gestión forestal de nuestros bosques mejoraríamos su biodiversidad y reduciríamos el riesgo y la virulencia de los incendios.

AVEBIOM prevé un crecimiento de más de 1.000 MW térmicos cada año lo que implicaría seguir reduciendo las emisiones en torno a 440.000 toneladas más cada año.

Eficiencia Energética con biomasa

Los gastos en energía suelen ser los más abultados en las empresas, administraciones y también en las familias, llegando a suponer el 70% del coste total. Conscientes de que el modelo energético, basado en los derivados del petróleo, tiene un plazo de caducidad. Hay que buscar otras fórmulas más eficientes económica y medioambientalmente y la biomasa puede suponer ahorros de hasta el 40%, teniendo la enorme ventaja de ser renovable, además de tener balance neutro de emisiones de CO2.

Los ciudadanos ya han empezado a familiarizarse con la eficiencia energética. Como sucede con los electrodomésticos o los vehículos, las calderas más antiguas tienen una eficiencia mucho menor, ya que necesitan consumir más para producir el mismo calor que una nueva. Además de la eficiencia, en las certificaciones energéticas de las viviendas, también se tiene en cuenta la contaminación, que puede variar mucho de unos tipos de calderas a otros. Uno de los factores que nos garantiza que nuestra vivienda tenga una calificación energética máxima, y que revalorice su precio de mercado, es contar con una caldera de biomasa. Pero no hay que olvidar que, para que el ahorro en el consumo energético sea máximo conviene combinar el uso de biomasa con medidas de mejora del aislamiento de la vivienda.

El Programa de Ayudas para la Rehabilitación Energética de Edificios existentes (Programa PAREER-CRECE), de IDAE, cuya campaña publicitaria ha protagonizado Antonio Resines en televisión, apoya este tipo de actuaciones.

Un ejemplo, del uso eficiente de la energía, son las “redes de calor”. Nuestras ciudades tienen cientos de chimeneas, en muchos casos altamente contaminantes, con instalaciones en muchos casos obsoletas ¿por qué no cambiar esas chimeneas por una sola? ¿Por qué no tener un solo punto de emisión controlado que además supondrá un ahorro económico y de emisiones? Los beneficios de las redes centralizadas que emplean biomasa como combustible son inmediatos: aumento de la eficiencia energética, utilización de una energía renovable con balance neutro de emisiones, utilización de recursos locales, y todo ello con sistemas de producción de alta eficiencia.

Cada gesto cuenta, pero todavía queda mucho por hacer para parecernos a otros países de nuestro entorno como Austria o Suecia y otros, en los que la apuesta por la biomasa, desde hace años, ha supuesto grandes ventajas económicas, de emisiones y de generación de empleo.

Sin duda, apostar por un futuro más eficiente de nuestras ciudades es apostar por la biomasa.

 

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